Usted, ¡no lo diga! 7 declaraciones que debes evitar en una entrevista de trabajo

Hay una línea difusa entre no tener ganas ardientes de ir al trabajo (¡cinco o hasta seis veces a la semana!) y estar en el trabajo equivocado. El primer caso puede ser índice de cansancio normal, mientras que el segundo puede llevarte a muchos malos ratos, sin que te des cuenta de que necesitas un cambio. Te proponemos aquí cinco señales de que ya es hora de que te replantees tu futuro laboral:

1. Sientes temor o angustia al pensar en levantarte en la mañana: para la mayoría de los mortales, salirse de la cama es de por sí un evento desagradable. Sin embargo, sentir angustia o temor significa que algo anda mal.

2. Ante esto, te fundes la cabeza pensando en excusas para no ir: solo considerarlo muy seguido es de por sí una mala señal. Pero hay quienes lo llevan a la acción e incluso están dispuestos a pasar por burocracias kafkianas buscando licencias con tal de perder algunos días de trabajo.

3. Tu ocupación no te encamina a tus metas laborales: Es cierto que hay momentos críticos en los que se tiene que sacrificar la vocación para salir de apuros económicos, pero hay que poner ojo cuando esta situación temporal se vuelve permanente.

4. No estás -ni ahí- con tus colegas, y a tu jefe no lo pasas: solo considera de que se trata de –por lo menos- cuarenta horas semanales con esta gente.

5. No te identificas con la filosofía o con las metas de la empresa: para quienes busquen ocupar gran parte de su tiempo y energía en algo emocionalmente satisfactorio, esto puede transformarse en un motivo de desagrado. Resulta fácil no tomarle el peso si tal trabajo es bien remunerado.

Si te sientes identificado con alguna de estas señales, deberías hacerte las siguientes preguntas:

¿Cuál es tu trabajo ideal? Probablemente no termines siendo astronauta, bombero o veterinario como soñaste de niño, pero tener en cuenta esta meta ideal es un buen punto de partida para orientarse.

Si tuvieras la certeza de que no vas a fracasar, ¿qué harías? Preguntarte esto hace que te des cuanta del grado en que tus miedos te previenen de hacer cosas nuevas.

¿Es cosa de plata o de felicidad? Ambas metas son válidas y no tienen por qué ser antagónicas. Si de todas maneras te ves enfrentado a esta disyuntiva, considera cuáles son tur prioridades: ¿Unas vacaciones lujosas un par de semanas, o un trabajo satisfactor el resto del año?

14-09-2013


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